Ventas · 1 min de lectura
La pausa que vende: cómo un antojo se convierte en rutina
Un día de sol, un buen café y algo rico para acompañar. Así de simple fue una de las publicaciones que más nos enseñó en Bunt.
No hablaba del producto ni del precio. Hablaba de la pausa. Lo que noté fue que, cuando publicábamos justo a la hora en la que apetece ese café, los pedidos subían.
Ahí entendí algo que hoy repito a cada emprendedor: la gente no compra una cookie, compra un momento. Y los momentos tienen horario.
Si quieres que un antojo se vuelva rutina:
- Encuentra tu hora. ¿Cuándo te compran más? ¿A media mañana, a media tarde, el viernes?
- Nombra el momento. La pausa de las cinco, el desayuno del sábado. Cuando tiene nombre, se recuerda.
- Aparece antes. Publica o avisa un poco antes de esa hora, no después.
- Que sea fácil. Si para pedir hay que escribir tres mensajes, el antojo se enfría.
La pausa vende cuando está bien pensada. Si quieres encontrar los momentos de tu negocio, cuéntame en qué punto estás.